Bienvenidos al mundo de Gunther Von Hagens, médico anatomista alemán inventor de la “plastinación”, una técnica que plastifica cadáveres con estética extremadamente realista convirtiéndolos en arte y en una clase de anatomía de músculos, huesos, venas y demás vísceras. Te asomas al cuerpo y lo ves todo por dentro, tal cual.
Los cuerpos, por lo visto, son especimenes reales salvados de la descomposición a través de su conservación con polímero que convierte los tejidos orgánicos en una especie de silicona endurecida.
“Bodies: the exhibition” llega a España y lo que se exhibe son 17 cadáveres reales que enseñan más de 200 órganos.
La colección viene precedida de una gran polémica de si es o no arte; aunque el artista se considera anatomista al más puro estilo de Leonardo da Vinci. A las mentes éticas y morales no les ha gustado nada de nada este derroche de carnes.
Es una piruleta que pertenece a una campaña de "Mujeres Jóvenes". ¿Parece lo que parece que es?. La diseñó un hombre tras las explicaciones de la coordinadora de la campaña.
... Y vamos con uno de esos estudios de Cincinnati que a mi me gustan tanto, resulta que unos biólogos colombianos han descubierto que nosotras las mujeres gastamos más energía en el cortejo amoroso que los hombres.
La importante investigación midió las kilocalorías que pierden las mujeres y los hombres de entre 17 y 47 años durante las actividades relacionadas con ponerse guapa/o, el contacto visual, hacer una invitación y la conversación, cuando estamos en plan de conquista.
El estudio que se ha realizado con personas de 17 países concluye que las mujeres invierten más kilocalorías en embellecerse (95% por minuto, frente el 79% de los hombres); en el contacto visual (11 a 3) y en la conversación (25 a 8).
Los hombres en la actividad que más energía queman es cuando deben invitar a salir (95 frente a 37).
Ahora quedará claro que las mujeres ponen más atención e intención en las aproximaciones con fines amorosos.
Qué hace una geisha vestida de pirata entre los chicos de “La naranja mecánica” de Stanley Kubrick... ays, foto de ayer noche... Resulta que me quité el kimono, que hoy ya me he puesto, y nos fuimos a asaltar barcos y tesoros.
A la joven Amy (tiene 24 años) ya la comparan con Ella Fitzgerald y al igual que ella tiene el problema de una cierta incapacidad para adaptarse emocionalmente a las letras de contenido dramático y a la mujer, en plena actuación, se la saltan las lágrimas, gimotea, etc.
Es ahora mismo una de las mejores cantantes de soul, nominada a seis candidaturas Grammy por su disco, absolutamente recomendable, “Back to the Black”, lleno de letras que cantan al desamor de esta pobre chica que consume drogas de forma desenfrenada; motivo por el cual quizá no la dejen entrar en los USA a recoger sus premios que seguro se llevará.
Actualización UNO al 8 de febrero: Efectivamente, no me he confundido en mi apreciación. La embajada de EEUU en Londres ha denegado la entrada al país norteamericano a la cantante por su drogadicción... pues la van a dar un montón de premios Grammy y la protagonista no va a estar... una pena, penita, pena.
Actualización DOS al 10 de febrero: Winehouse, actuó vía satélite, y se llevó 5 Grammys: premios a la mejor grabación del año, a la mejor canción, a la artista revelación, al mejor álbum de pop vocal y a la mejor intérprete de pop vocal.
Es una película dirigida y escrita por la libanesa Nadine Labakiy cuenta la historia de un salón de belleza de Beirut en el que varias mujeres se reúnen y comparten sus vidas: la católica Layal ama a Rabith, un hombre casado; Nisrin es musulmana y está a punto de casarse con un marido que ignora que ella no es virgen; Rima se siente atraída por otra mujer; a Yamal le preocupa hacerse mayor; Rose, la anciana que regente el local contiguo al salón, ha sacrificado su vida por su hermana mayor.
Resulta que la guapa Charlize Theron ha metido la pata sin quererlo. En una entrevista, la actriz habló sobre su visita a Europa y situó la capital húngara en Turquía. Dijo alegremente: “Adoro Turquía y su capital Budapest”. Lo grave del asunto es que la actriz se encontraba en Ankara, la ciudad a la que se refería y hasta había realizado un recorrido turístico en coche y todo.
Leccióncita geográfica: la capital de Turquía es Ankara y la de Hungría Budapest, también llamada la perla del Danubio.
Conocí a la poeta hondureña Juana Pavón a través de una entrevista que hice a una directora y dramaturga de teatro española, Laila Ripoll, que me la citó calurosamente. Les dejo con un poema suyo que tituló “Deseos irreverentes” y que extracto lo más sustancioso.
Cómo me hubiera gustado estar en la cama con Walt Whitman, beber en las cantinas de Malcom Lowry o “Bajo el Volcán”. Procesar a mi manera a Franz Kafka. Observar sigilosa y detenidamentea Francis Bacon. Estar con Salvador Dalí en una tarde de toros y tocarle el trasero mientras pensara en Gala o en Federico García Lorca. Cantarle a Pablo Neruda mis poemas de amor y otras canciones desesperadas; repetirle “De Profundis” con todos mis secretos sexuales a Oscar Wilde y a su amante maldito. Cómo quisiera estarme riendo junto a Baudelaire con mis quince años en su cama. Tal vez me hubiera gustado cogerme a Hitler, a Calígula a Napoleón, a vos y a otros hijos de la gran puta. Filmar con Pier Paolo Passolini un Decamerón diferente. Estar acariciando y besando a Rabindranah Tagore. Hablar de amor con Juan Ramón Molina. (...) Echarle en cara a Marlon Brando, el no haberme conocido. Perseguir a Felipe Buchard, a Ezequiel Padilla y a Simón, de cantina en cantina de barrio en barrio de santuario en santuario. Conspirar con la sangre latina de Gabriel García Márquez. (...) Quisiera mentarle la madre a tu padre, a Nietzsche, a Gorky, y a Simone de Beauvoir. Respetar aún a Marx, a Lenin, a la lucha de clases. Y reírme de los comunistas criollos pese a la Perestroika. No comprender nunca las debilidades de Woody Allen Cortarle un huevo a Van Gogh y no la otra oreja. Romper a llorar, escribir mierdas bailar mambo, salsa y más salsa y jugar con muñecas aún siendo abuela. Pedirle perdón a mi mejor amiga, a Monseñor Santos y a otros Rodríguez, volver a ser buena, cursi y pendeja. Seguir soñando, amando y fornicando y contar chistes hasta llegar a la hilaridad. Volar y volar muy lejos hasta encontrar a ese todopoderoso que me hizo a su imagen y a su todo.
Para todas aquellas que dudan de cómo se hace una perfecta manicura a la francesa les dejo un vídeo de lo más ilustrativo. Las que conocen esta manicura no la abandonarán jamás.
Fui al teatro y... Frida Kahloaparece en escena dormida, hermosa, sarcástica, ebria, excesiva, dolorida y enojada con un corsé de escayola que le oprime el pecho y la limita los movimientos. Ella en la cama se agita en sueños y en actitud visionaria, horas antes de morir, se le presenta la Frida joven, inocente y llena de energía.
La Sala Cuarta Pared representa hasta el 27 de enero las últimas horas de la pintora mexicana que diría “El primer muerto es tan importante como el primer amor”, se recuerda siempre.
Aparentemente es un colchón de matrimonio, pero en caso de desavenencias se puede desmontar para convertirlo en individual. Lo diseñó Pep Torres harto de sus relaciones cortas... Ahora te quiero cerca, lo junto; ahora te quiero lejos, cogéte tu mitad y vete al salón
El pasado 9 de enero se cumplía el centenario de la filósofa francesaque fuera figura emblemática del feminismo contemporáneo. Algunas de sus obras más importantes: “La invitada” (1943), “La sangre de los otros” (1944), “Todos los hombres son mortales” (1947); “El segundo sexo” (1949), libro clave dentro de su reclamación feminista; “Los mandarines” (1954), novela con la que consiguió el Premio Goncourt y las obras autobiográficas “Memorias de una joven formal” (1958) y “La plenitud de la vida” (1960).
Les dejo un vídeo de la Beauvoir en una entrevista
Y aquí una foto de las poquitas en las que aparece sonriendo. Con lo bien que le quedaba la sonrisa a esta mujer y lo seria que aparecía siempre. ¿Cuántas veces la ven sonreir en el vídeo?
Vengo gratamente sorprendida de ver una exposición casi de la totalidad de la obra que hizo la escultora francesa Camille, aquella que fue amante de Rodin y que vivió el desprecio de este hombre (no como artista, pero sí como mujer).
He observado sus esculturas al milímetro y sólo me queda decir que tenía un conocimiento del cuerpo humano perfecto... ves “La valse” y percibes toda la musculatura del hombre y de la mujer bailando, están en movimiento; la pena es que en el esplendor de su creatividad destruyó gran parte de su obra, todavía recuerdo esa escena de arrebato interpretado por Isabelle Adjani en la película.
"La Valse"
Su escultura preferida era la que llamó “Sakountala” realizada magistralmente en mármol blanco y que era su respuesta a “El beso” de Rodin.
"Sakountala”
Murió en el día y mes en el que yo nací, y por su vida tan excesiva y dramática nunca pensaría que vivió casi hasta los 80 años, 30 de ellos recluida inexplicablemente en un manicomio y alejada de la escultura.
Por primera vez en España se pueden ver las obras de esta escultora hasta el próximo 13 de enero en la Fundación Mapfre. La muestra se compone de casi un centenar de piezas entre esculturas, moldes de barro, pinturas, cartas y fotografías de Camille. Un lujo de exposición con obras cedidas por el Museo Rodin de París y por coleccionistas particulares.
Por la mañana en invierno siempre se levanta con bruma espesa que se va retirando a lo largo de la mañana. La Torre Eiffel desde la rue Saint Dominique.
La fachada del Centro Pompidoude París es como un edificio al que se le ven las venitas. Así, los colores permiten distinguir las distintas utilidades de los tubos: el azul para los conductos de aire; el verde para el agua; el amarillo para los cables eléctricos y el rojo son las escaleras para circular.
Woy a la wiki... “con el nombre de pin up se conocen las fotografías o dibujos de chicas bonitas en actitudes sugerentes, se popularizaron en EEUU en los años 40 y figuraban en las portadas de revistas y calendarios”
Ella es la más pin up de todas, Dita von Teese, tiene imagen de mujer del cine clásico de los años 40 del tipo de Hedy Lamarr, quizá por eso me gusta y también porque siente fascinación por la ropa interior con glamour. Se le ha criticado que copie el estilo de Bettie Page pero es mucho mejor que ella y será Mata-Hari en la película que dirigirá Martha Fiennes.
La música clásica ha servido en numerosas ocasiones para ambientar escenas míticas del cine, así a vuela pluma y repasando mi colección de discos de bandas sonoras, me estoy acordando de películas como “2001, Odisea en el espacio” de Kubrick y la sorprendente obertura del Zaratustra y El Danubio Azul de Strauss que ilustran secuencias de la peli.
En “Memorias de África” aparece un concierto para oboe y orquesta de Mozart, que con el romanticismo de las escenas de la película, no es para menos y todo queda como que muy pastelero. “Muerte en Venecia” de Visconti, cuenta con una de las sinfonías de Gustav Mahler. Por supuesto, en “Amadeus” de Milos Forman suena todo el tiempo Mozart para ilustrarnos su propia vida y en “Excalibur” y todo eso de los caballeros del Rey Arturo, que todavía no sé si existieron o es leyenda como el monstruo del Lago Ness, suena a ratos Carmina Burana y Wagner. En “Apocalypse Now”, no es que pegue mucho, pero metieron “La cabalgata de las Walquirias” de Richard Wagner; y como no, “El bolero de Ravel” en aquella infame película de “La mujer perfecta” donde Bo Dereck se despendoleaba sobre su partenaire. En las pelis de Bergman la música ha tenido siempre una gran importancia, por ejemplo, en “El silencio” suena Bach.
En la española “Mar adentro” de Amenabar hay una escena en la que suena el Nessum dorma del Turandont de Puccini. Y no hablemos de las pelis del polaco Kieslowsky, en “Azul” la presencia de la música clásica es total, si bien, música contemporánea y maravillosa de Preisner. En “Misery” sonaba el “Claro de Luna” que también se acordarán aparecía en aquella película de Al Pacino y la Pfeiffer: “Franky y Jhonny”; en “La edad de la inocencia” pusieron la Marcha Radetzky de Strauss. Y les sonará en la memoria el aria “Casta Diva” en “Atlantic City” o la “Mamma Morta” de Andrea Chénier de en la película de “Philadelphia”, canción que siempre me hace llorar.
Ahora estaba recordando la genial secuencia de “El gran dictador” con la música de la Danza Húngara nº 5 de Brahms y a Bach en “Bagdad Café” y a Wagner y a muchos otros compositores en algún Woody Allen que ahora no podría identificar.
Tengo muchas bandas sonoras preferidas, entre ellas, destacaría dos, al compositor Michael Nymen en la peli “The cook, the thief, his wife and her lover” y la música clásica del barroco francés que suena en la peli francesa “Tous les matins du monde” donde se puede oír al siempre recomendable Jordi Savall interpretando piezas de Marais, Sainte y Couperin.
Fotografía deJosé Luis Santalla, perteneciente a la exposición “Mírame, mírame”
Hoy me pido ser etérea y a ratos visible e invisible de esa guisa, sólo que se me vean las botas de tacón, nada más, toda invisible. Etérea realidad que juega al ahora me ves ahora no me ves.
Ser carnal, no carnal, a ratos... ahora sí, y chass, ahora no. Tangible e intangible cuándo, dónde y con quién quiera.
Pues sí, me he comido todo el sistema solar con sus planetas y su sol. Resulta que me han regalado una caja de bombones que contenía 9 deliciosas delicatessen y un sol enorme.
Un Mercurio trufado de chocolate con leche y caramelo de especies; un Venus de praliné con avellana tostada y caramelizadas; un Marte trufado de chocolate negro al té earl grey; un Júpiter trufado de chocolate negro con caramelo de naranja; un Urano trufado de chocolate negro al bitter campari; un Neptuno trufado de chocolate negro al café; un Saturno trufado de chocolate con leche al limón; un Plutón al praliné de almendras con maíz frito y salado. También me he comido hasta el planeta Tierra, sin ningún reparo ni arrepentimiento y al sol me lo he zampado en cuatro bocados y ahora soy redonda cual planeta, tan brillante como un sol y floto y floto sin tocar el polvo... soy un sol porque me he comido un sol lalalalalala
David de Lachapelle, se despidió hace un año de Vanity Fair, para dedicarse de pleno al arte. Ahora en el Palazzo Reale de Milán se presenta una retrospectiva con 350 imágenes.
Entre todas sus obras destaca esas imágenes que veis, una versión contemporánea de el Diluvio Universal que Miguel Ángel pintara en la Capilla Sixtina. La escena está ambientada en Las Vegas e incluye las ruinas del famoso hotel Caesars Palace. Una reflexión sobre la muerte, la ayuda a los otros, el consumismo...
0 “Era una reproducción del “San Sebastián” de Guido Renique se encuentra en la colección del Palazzo Rosso de Génova.
El negro y levemente inclinado tronco del árbol de la ejecución destacaba sobre un fondo a lo Tiziano, formado por un bosque melancólico y un cielo sombrío y distante. Un joven de notable belleza estaba, desnudo, atado al tronco del árbol. Tenía las manos cruzadas en alto, por encima de la cabeza, y las cuerdas que le ceñían las muñecas estaban a su vez atadas al árbol. No se veían más ligaduras, y la desnudez del joven sólo la paliaba un burdo paño blanco, flojamente anudado a la altura de las ingles.
Supuse que se trataba de la representación de martirio de un cristiano. Pero como la obra se debía a un pintor de la escuela ecléctica surgida del Renacimiento, incluso la pintura de la muerte de un santo cristiano desprendía un fuerte aroma a cultura pagana. En el cuerpo del joven –que recordaba el de Antínoo, el amado de Adriano, cuya belleza tantas veces ha inmortalizado la escultura – no se veían rastros del duro vivir o de la decrepitud que en tantas representaciones de santos se ven. Contrariamente, en aquel cuerpo sólo había juventud primaveral, luz, belleza y placer.
Su blanca e incomparable desnudez resplandece sobre el fondo crepuscular. Sus brazos musculosos, brazos de guardia pretoriano acostumbrados a tensar el arco y a blandir la espada, están alzados en grácil ángulo, y sus muñecas atadas se cruzan inmediatamente encima de la cabeza. Tiene la cabeza levemente alzada y los ojos abiertos de par en par, contemplando con profunda tranquilidad la gloria de los cielos. No es dolor lo que emana de u terso pecho, de su tenso abdomen, de sus caderas levemente inclinadas, sino una llama de melancólico placer, como el que produce la música. Si no fuera por las flechas con la punta profundamente hundida en el sobaco izquierdo y en el costado derecho, parecería un atleta romano descansando de su fatiga, apoyado en un oscuro árbol de un jardín.
Las flechas se han hundido en la carne tersa, fragante y juvenil, y pronto consumirán el cuerpo, desde dentro, con llamas de supremo dolor éxtasis. Pero la sangre no mana, y no hay aún la multitud de flechas que se ven en otras representaciones del martirio de san Sebastián. Esas dos solitarias flechas proyectan sus calmas y gráciles sombras en la tersura de su piel, como las sombras de una rama en una escalinata de mármol.
Pero todas estas observaciones e interpretaciones son posteriores.
Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre y se me hincharon las ingles como impulsadas por la ira. Aquella parte monstruosa de mi ser que estaba a punto de estallar esperó que la utilizara, con un ardor sin precedentes, acusándome por mi ignorancia, jadeando indignada. Mis manos, de forma totalmente inconsciente, iniciaron unos movimientos que nadie les había enseñado. Sentí que algo secreto y radiante se elevaba, con paso rápido, para atacarme desde dentro de mí. De repente estalló y trajo consigo una cegadora embriaguez...
Paso cierto tiempo y, luego, sintiéndome desdichado, miré alrededor de la mesa escritorio tras la que me hallaba. Un arce que crecía junto a la ventana proyectaba sobre todas las cosas un resplandeciente reflejo, lo proyectaba sobre un tintero, sobre el cuadro de san Sebastián. Había salpicaduras blancas como las nubes en todas partes, en el título de letras doradas de un libro de texto, en el cuello del tintero, en un ángulo del diccionario. En algunos objetos las salpicaduras resbalaban perezosamente, con plúmbea pesadez, en otros lanzaban un brillo mate, como los ojos del pescado. Afortunadamente, mi mano, en movimiento reflejo, protegió el cuadro, evitando que el libro se manchara”.
En el post de Edith Piaf (dos más abajo), prometía traducir la canción del “je ne regrette rien”, por aquello de que cuando la cantó, la francesa lloró de emoción al reconocerse en todos los versos y cómo me puede el saber que es lo que motivaron sus lágrimas, ahí va:
"No, no me arrepiento de nada. Ni del bien que me han hecho, ni del mal Todo eso me da lo mismo No, nada de nada No, no me arrepiento de nada Está pagado, barrido, olvidado Me da lo mismo el pasado. Con mis recuerdos Yo prendí el fuego Mis tristezas, mis placeres Ya no tengo necesidad de ellos. Barridos mis amores con sus trémolos barridos para siempre Vuelvo a partir de cero No, nada de nada No, no me arrepiento de nada Ni del bien que me han hecho, ni del mal Todo eso me da lo mismo No, nada de nada No, no me arrepiento de nada Pues mi vida, mis alegrías hoycomienzan contigo..."
Su inventor es el botánico francés Patrick Blancy crea jardines en las paredes. Tiene la peculiaridad de que además de plantar numerosas especies vegetales sobre los muros, le da por pintarse la uñas de las manos en tonos clorofila.
Soy una apasionada de Edith Piaf, quizá, devoción heredada de mi madre que la vio y oyó cantar en el Olimpia de París en una de sus últimas apariciones ya muy deteriorada por el trasiego y devaneos de su vida. Tengo discos, heredados también, de aquellos que llamaban entonces LP’s, creo que tengo, en un formato u otro, toda su discografía. Me gustaría hacerla un semblante porque es uno de mis personajes favoritos, pero se lo pedí a una geisha amiga que también es una entusiasta de la francesa y me ha escrito estas líneas para el jardín:
Edith Piaf, una voz para llorar, una voz para soñar
El 14 de octubre de 1963, más de cuarenta mil personas caminaron en silencio por las calles de París hasta el cementerio de Pere-Chalaise, iban a despedir a la mujer que había puesto banda sonora a sus vidas. Tres décadas antes, su descubridor, el gerente de cabarét Louis Leplée, la había bautizado para la historia como “La Môme Piaf”, la niña Gorrión, sin ser consciente, quizás, que estaba creando una leyenda.
Pero ser un mito para millones de personas no es sencillo, no solo es necesario poseer una voz vibrante, se necesita imprimir a tus canciones una pasión y una fuerza tales, que traspasen cualquier obstáculo, y lleguen a tu público sobresaltándolo, alterando, por un breve instante, unas vidas hasta entonces grises y convencionales.
Mucho se ha discutido sobre si Piaf hubiera sido Piaf sin los acontecimientos trágicos que marcaron su existencia, algunos tristemente ciertos y otros exagerados por la propia cantante en su biografía “Au bal du Chance”. Seguramente, le tocó vivir uno de los periodos más convulsos y oscuros de la historia de Francia, pero no se le puede negar que estuvo a la altura.
Nada en la trayectoria de Edith Piaf fue convencional, Su nacimiento, según cuentan, se produjo debajo de una farola frente al número 72 de la rue de Belleville en París. Desde entonces la pequeña Edith Giovanna Gassion, su verdadero nombre, va pasando de mano en mano. Su madre, cantante ambulante, demasiado pobre para criarla, la confía a su abuela materna, quien a su vez la entrega a su padre, un acróbata. Son los años de la Primera Guerra Mundial y el señor Gassion es llamado a filas, así que tiene que dejar a su hija con su abuela paterna, la cual regenta un prostíbulo. Serán unos de los años más felices de su vida, por primera vez conoce un verdadero hogar, y recibe los mimos de las prostitutas de la casa.
Cuando por fin su padre es liberado del frente, la lleva consigo a vivir la vida de los pequeños circos itinerantes, pero la pequeña Edith guardaba un secreto, su prodigiosa voz, que una vez revelada, servirá para dar de comer a los Gassion, cantando canciones populares por las calles.
La vida de Edith Piaf no fue una “Vie en rose”, como dice su canción más célebre, sino una existencia llena de claroscuros. El amor y la tragedia se suceden constantemente, y en medio de todo ello, la intérprete se revela como una verdadera superviviente, para la que solo existe algo definitivo: “si no pudiera cantar, me moriría”, comenta varias veces. El primer golpe lo recibió a los 20 años. En 1935, a los dos años de edad, muere de meningitis su única hija. Un año después, grabaría su primer disco, “Les Mômes de la cloche” (“Los niños de la campana”). Su ascendencia es vertiginosa. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, Edith es ya una estrella de la canción, adorada por el público, que canta en los más selectos clubs y music-halls de París.
A pesar de haber vivido romances con hombres tan conocidos como Marlon Brando, Yves Montand o Charles Aznavour, es en 1948, mientras realiza una gira triunfal por Estados Unidos, cuando conoce al que iba a convertirse en el amor de su vida, el boxeador francés, Marcel Cerdán, campeón del mundo de peso medio. Por primera vez, cree en la felicidad completa, pero una vez más la tragedia vuelve a golpearla, Cerdan muere en un accidente de avión cuando viajaba a reunirse con ella. Derrumbada por la pena, Edith Piaf se vuelve adicta a la morfina. En 1958, un grave accidente de coche empeora su ya deteriorado estado de salud y dependencia. A partir de entonces, ya solo podrá mantenerse en pie en escena gracias (o por desgracia) a esta droga.
El 10 de octubre de 1963, a los 47 años de edad, la musa de los existencialistas franceses, el icono de una generación, fallece, dejando desolado a su público y a un grupo de fieles amigos, que nunca la abandonaron en sus peores momentos. Dos años antes, al escuchar “Non, je ne regrette rien” (“No me arrepiento de nada”), había llorado de emoción al reconocerse en todos sus versos.
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Nota de Geisha: prometo traducir en breve esa canción y colocarla por aquí para no dejar al personal a media luz.
Quien no alguna vez de viaje y con la cabeza pegada en la ventanilla del tren, del avión, del coche, o en bicicleta o paseando se ha entretenido con las formas de las nubes y los dibujos que parecen ser que parecen.
Este por ejemplo me parece un caballito de mar... subjetivo total.
Aunque claro las mejores son las nubes crepusculares. En este caso uno de Las Vegas
La élite de la fotografía y del fotoperiodismo es la Agencia Magnumque funciona a modo de cooperativa y en ella se dan cita los mejores fotógrafos y fotógrafas del mundo. Fui invitada a conmemorar el 60 aniversario de la Agencia y tuve la oportunidad de hablar con el representante en España de Magnum.
Tenía muchas preguntas, entre ellas y la más importante, los requisitos para poder llegar a ser miembro de la Agencia. Por lo visto el camino es difícil y complicado. No basta sólo con querer entrar en la agencia, antes el candidato o candidata debe ser nominado por una persona integrante de la agencia y a partir de ahí se abre un proceso de tres años, en los que la persona aspirante deberá cumplir una serie de requisitos fotográficos como hacer reportajes, tener presencia en medios, estar presente en exposiciones colectiva o individuales, en libros y, además, tendrá que presentar a la agencia una colección de imágenes de una temática determinada que se valorará en una asamblea compuesta por sus 46 miembros y 12 entidades asociadas. Si la persona consigue entrar en este club selecto fotográfico podrá trabajar exclusivamente para la agencia y proteger sus derechos artísticos. La agencia, me explica el representante, trata de que los fotógrafos y fotógrafas puedan vivir de sus trabajos.
La agencia fue fundada en 1947 por los reporteros Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Seymour, George Rodger, Hill Vandivert, María Eisner y Rita Vandivert que fue la primera presidenta de la agencia; cada uno de ellos aportó 400 dólares para crear la cooperativa en la que serían los propios fotógrafos los que tendrían los derechos de sus propias imágenes ya que hasta entonces las empresas que compraban las instantáneas podían usarlas siempre que lo desearan sin pagar a sus autores.
Autora: Susan Meiselas
El club selecto de la agencia está compuesto en su mayoría por hombres, unos 46 fotógrafos de diferentes nacionalidades. En la actualidad, sólo son cooperativistas cinco mujeres fotógrafas, Eve Arnold, conocida por sus retratos sobre Marilyn Monroe; Susan Meiselas, una de las más reconocidas fotógrafas documentales que cubrió durante muchos años los conflictos en Centroamérica y cuyas imágenes de strippers son muy famosas; Lise Sarfati, conocida por sus retratos de mujeres adolescentes; Iikka Uimonen, la representante más joven y fotoperiodista habitual de la revista Nacional Geographic y Martine Franck, viuda del mítico Cartier-Bresson que estudió historia del arte en Madrid y es conocida por sus instantáneas del Théatre du Soleil y por sus imágenes budistas de la India y Nepal. Otras mujeres que formaron parte de la Agencia y están fallecidas fueron Inge Morath, esposa de Arthur Miller y Marilyn Silverstone.
En breve, se integrará al club, la española Cristina García Rodero, considerada como una de las fotógrafas de mayor relieve y trascendencia creativa en España. Se dedicó durante años a fotografiar las celebraciones populares y las tradiciones religiosas y paganas en España y en la Europa mediterránea.