02 mayo, 2012

De la imposibilidad de abandonar un libro y aún así abandonarlo



Me ha pasado con Umberto Eco y su libro “El cementerio de Praga”. Por lo visto el autor lo que quiere es provocar y conmigo lo ha conseguido. He abandonado el libro a escasas cien páginas del final. Trata de un tal Simone Simonini, un personaje totalmente antipático que insulta a jesuitas, judíos, y ya el colmo, un misógino de tomo y lomo que, entre lo más suave, llama a las mujeres “meretrices que propagan la sífilis”.

Un autor puede provocar lo que le parezca, ahora bien, mi punto de provocación misoginia llegó hasta donde llegó mi paciencia.

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