24 diciembre, 2012

George Hurrell, el fotógrafo

Apodado el gran señor del retrato en Hollywood. Empezó fotografiando a estrellas del cine mudo y la MGM le contrató en 1930 para fotografiar su galería de actrices y actores: Joan Crawford, Clark Gable y Greta Garbo… inspiró un género “la fotografía glamurosa”.  Se trasladó a la Warner Bross y ayudó a crear carreras como la de Bette Davis, Humphery Bogart, Errol Flynn y James Cagney. En la Columbia forma la imagen de Rita Hayworth… Ya por libre fotografió a Liza Minelli, Paul Newman, Robert Redford y Sharon Stone.
En 1965 el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedica una exposición.


08 diciembre, 2012

De Bobarys

Flaubert intercambió correspondencia con una escritora de segunda fila a la que no conoció jamás, Leroyer de Chantepie, consumada fans de Flaubert al que sacaba 20 años.

En su fascinación por Madame Bobary, hay un momento que la Chantepie se compara con ella y Flaubert le escribe: “No se compare con la Bobary. ¡Apenas se le parece! Dada su cabeza y corazón, valía menos que usted, pues es una naturaleza algo perversa, una mujer de falsa poesía y de falsos sentimientos. La primera idea que tuve fue la de convertirla en una virgen que viviera en medio de la provincia, envejeciendo de pena hasta los últimos estados del misticismo y de la pasión soñada”.

Hay un librito que es una joyita, titulado “Querida maestra…” Escritoras en la correspondencia de Flaubert”. Son una selección de cartas escritas entre Flaubert y George Sand y Flaubert y Leroyer de Chantepie. Destacan sobre todo las despedidas al principio frías y después efusivas de Flaubert-Sand y Sand-Flaubert.

La gata Fanchette de Claudine

“Fanchette también ama los libros como un anciano sabio y me atormenta todas las noches, después de cenar, para que le retire de la estantería dos o tres de los Larousse grandes de papá; el vacío que dejan constituye una especie de cuartito cuadrado, donde Fanchette se instala y se enrosca. Cierro el cristal, y su ronroneo prisionero vibra con un incesante ruido de tambor en sordina. De vez en cuando la miro, y entonces me hace señas con sus cejas, que alza como si fuera una persona (…)

Tienes una conducta bastante indigna. Dos o tres veces al año te encuentro en el jardín, sobre las paredes, con una expresión loca y ridícula, y una recua de mininos a tu alrededor. Hasta conozco a tu favorito, perversa Fanchette. Es un morrongo gris, sucio, flaco, sin pelo, con orejas de conejo y patas toscas. ¿Cómo puedes degradarte tanto y tan a menudo con ese animal de tan baja extracción? Sin embargo, cuando me ves, incluso en esos momentos de demencia, recobras durante un instante tu expresión habitual y maúllas amistosamente, como si quisieras decirme. “¡Ya ves cómo estoy. No me desprecies demasiado… la naturaleza tiene sus exigencias… Pero volveré pronto a casa y me lameré largo rato para purificarme de esta descocada existencia!”. ¡Oh, mi hermosa Fanchette blanca! ¡Te sienta tan bien portarte mal!

“Claudine en la escuela” - Colette

31 octubre, 2012

Perros tuneados

Una nueva tendencia que nos viene de China y consiste en transformar al perro en versiones de otros animales... el preferido es el modelo oso panda. Pobres perros.










El tiempo, el mejor autor




27 septiembre, 2012

Einstein y la tecnología


Una taza de café:


Charlando en el restaurante:


Disfrutando la belleza de un museo:



Gozando un día de playa:


En el estadio apoyando a su equipo:


Disfrutando la ciudad en descapotable:


Albert Einstein: “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo sólo tendrá una generación de idiotas

09 agosto, 2012

Viajeras y exploradoras

“Dormían en sus tiendas con una pistola de caza del calibre doce cargada junto a su almohada, escuchando los gruñidos de los leones como música de fondo. Con su viaje demostraron que los campamentos llevados por mujeres estaban mejor organizados, eran más alegres y los sirvientes trabajaban más a gusto. Sus únicos gustos conocidos eran el té y el champán”.

“Las reinas de África. Viajeras y exploradoras por el continente negro”, Cristina Morató.
Es Leer este libro de mujeres exploradoras del XIX y principios del XX y te invaden las ganas de explorar tu sola África y el resto del planeta. Pillaron todo tipo de enfermedades tropicales que no las desanimaron en su empeño.

Ellas fueron viajeras y exploradoras:

Mary Livingstone (1821 – 1862) Sí, la esposa del conocido explorador David Livingstone.

Mary Slessor (1848 – 1915) Una misionera valiente.

Lady Smith o Juana María de los Dolores de León (1798 - 1872), que siguió a su esposo militar por tierra, mar y aire.

Isabel de Uriquiola (1854 - 1911) Otra abnegada que siguió a su marido el explorador Manuel Iradier.

Alexine Tinne (1835 – 1869) La Baronesa holandesa y caprichosa que viajaba con sus muebles, sus corsés, su piano, su biblioteca y su bañera. Exploró el Nilo en todas sus vertientes.

Florence Baker (1841 – 1916) Una esclava que compró Samuel Baker, de la que se enamoró, convirtió en su mujer y exploraron juntos las fuentes del Nilo.

Mary Kingsly (1862 – 1900) A los 30 años se lanzó a la aventura e iba por aquellos territorios con su vestido decimonónico largo y sus enaguas. Fue una respetada científica y conocedora de la cultura africana.

La Boronesa Karen Blixen (1885 – 1962) Sí, la de “Memorias de África”, era danesa y un marido desalmado y juerguista la contagió la sífilis porque se liaba con mujeres masai. Vivieron en Kenia y ella se enamoró del aventurero Denys Finch-Hatton. Se acordarán de los kikuyu, agricultores y fieles sirvientes en la película. Ella con toda la poética que se le ha echado encima, tras la peli, era una consumada cazadora, que mataba por placer a los animalitos.

Beryl Markham (1902 – 1986) Es mi aventurera preferida. Aviadora, fue la primera mujer que cruzó el Atlántico sola de este a oeste (1936). Entrenadora de caballos de carreras y compartía amante con Karen Blixen, las dos tenían al mismo, Denys Finch-Hatton. Vivía su libertad y hacía de su capa un sayo.

Delia Akeley (1875 – 1970) Neoyorkina, aventurera, cogía bichitos principalmente para el Museo de Historia Natural de Nueva York. Investigó a la tribu de los pigmeos y atravesó en solitario África de costa a costa.

Osa Johnson (1894 – 1953) Con ella y su marido llegaron los documentales.

08 agosto, 2012

Una mujer en Berlín


Ese es una joyita de diario anónimo, donde una mujer periodista que trabaja en una editorial se ve sorprendida por la ocupación de los rusos en Berlín. El diario es entre el 20 de abril y el 22 de junio de 1945; 2 meses de vicisitudes, racionamiento, supervivencia, el buscarse la vida, el miedo de las mujeres a la violaciones, por aquello, de que las mujeres también somos botín de guerra, su heroísmo y de cómo tras la atrocidad de una violación, parece que queda en anecdótica impunidad… donde las mujeres berlinesas las silencian y sus compañeros son testigos impotentes.


Se sabe que más de cien mil mujeres fueron violadas en Berlín durante la II Guerra Mundial.

Vengo de olvidarte

Doy a conocer una poetisa y narradora madrileña que desconocía y me ha sorprendido gratamente. Belén Reyes.

Vengo de olvidarte...
pero llego a casa y me tropiezo contigo,
en las cosas que me miran con tus ojos,
en las pelusas del pasillo
que me enredan leves,
con tu olvido.

Vengo de olvidarte...
y puede
que cambie de casa
y siga viniendo de olvidarte,
que cambie de cuerpo
y te siga deseando,
que cambie de vida
y te siga viviendo.

Vengo de olvidarte.
Tiro el bolso
y se cae el pintalabios,
un beso metálico en el parquet
me recuerda la ausencia de tu boca.

Con vocación de olvidarte
me muevo.
Cada minuto y centímetro
que salgo de mí misma
hago eso, insisto en ello.

Mi obstinación es olvidarte,
mi trabajo es olvidarte,
mi verso es olvidarte,
mi insulto es olvidarte,
mi presente y mi futuro es olvidarte.

Y vengo y voy
para olvidarte.

Me duermo y me despierto
para olvidarte.
Soy lo que soy
para olvidarte.

Me voy a otras cosas,
a otras casas,
a otros seres,
a otras páginas.

Me voy a otros versos,
a otras voces,
a otros canales,
a otros ríos.

Me voy, me voy, me voy
continuamente.
Y cuando vuelvo…
abro la puerta,
tiro el bolso,
el pecho,
la careta
y el tabaco…
y sé que vengo de olvidarte.

08 julio, 2012

Campaña contra la xenofobia en EEUU

Es un vídeo flojo, pero es una parte más de la xenofobia.


26 junio, 2012

50 años de su desaparición

Con faldas y a lo loco, Vidas rebeldes, Cómo casarse con un millonario, Los caballeros las prefieren rubias, La tentación vive arriba, Luces de candilejas, Río sin retorno, Eva al desnudo, Bus Stop, Me siento rejuvenecer, La jungla de asfalto… Hoy tendría 86 años.

Lee Strasberg dijo en su despedida “No puedo decirle adiós a Marilyn, nunca le gustaba decir adiós. Sólo diré… hasta la vista”.


Documental que narra la vida de Marilyn en su etapa final.


Parte I

Parte II

Parte III

Parte IV

La evolución femenina a través del tiempo

¿Dónde se origina el amor?

Localizan el lugar exacto, exactito en el que se origina el amor. En el cerebro. Nada nuevo, por otra parte… ya lo sospechaba.


En concreto, han descubierto que la parte del cerebro donde se originan los sentimientos que experimentamos cuando estamos enamoradas está en la misma zona cerebral que la adicción a las drogas y el deseo sexual: allá por el hipocampo y la amígdala cerebral.

02 mayo, 2012

De la imposibilidad de abandonar un libro y aún así abandonarlo



Me ha pasado con Umberto Eco y su libro “El cementerio de Praga”. Por lo visto el autor lo que quiere es provocar y conmigo lo ha conseguido. He abandonado el libro a escasas cien páginas del final. Trata de un tal Simone Simonini, un personaje totalmente antipático que insulta a jesuitas, judíos, y ya el colmo, un misógino de tomo y lomo que, entre lo más suave, llama a las mujeres “meretrices que propagan la sífilis”.

Un autor puede provocar lo que le parezca, ahora bien, mi punto de provocación misoginia llegó hasta donde llegó mi paciencia.

24 abril, 2012

Pintura pintoresca

Ayer fue San Jorge, y un amigo me manda esta foto de esas que son para guardar en fotos curiosas. Se trata de un fresco que se encuentra en la Ermita de San Jorge de Bujaraloz en los Monegros (Zaragoza) ¿Les llama algo la atención de esta foto?

05 abril, 2012

El Amor. Un sentimiento desordenado

Cuántas cosas dice esta foto de Sam Shere… Ella leyendo tranquilamente, mientras…

Llevar a tu perro a la oficia reduce el estrés

Va otro estudio de los que yo llamo de Cincinnati como el anterior del chocolate.

A mi lo que realmente me gustaría es llevar a mi foxterrier a la oficina. Anda que no se lo iba a pasar él bien y todo el mundo…

Y ahora tengo un estudio que me confirmaría el poder llevar al perro a la oficina y así reducir el estrés del personal. Bueno, el estudio es todavía prelimilar, pero ante la evidencia de los resultados los investigadores han sugerido que se permita el acceso de las mascotas a los lugares de trabajo con el fin de subir la moral tanto de la dueña como de compañeras y compañeros.

Yo una vez paseando a mi perro por el parque me encontré a uno que llevaba un halcón… no sé si será buena idea llevarlo a la oficina… hay mascotas y mascotas.

((Arriba mi perro))

Amante del chocolate

Por este blog ya he dejado evidencias de que soy una gran consumidora de chocolate relleno o sin rellenar, negro o con leche, en tableta, en bombones, en tarta... Ahora, unas investigadoras de la Universidad de California, descubren que los amantes del chocolate son más delgados y que sumar una barra de chocolate a la alimentación diaria ayuda a limitar el peso, además de que los antioxidantes reducen la presión sanguínea y el colesterol.

Así que a comer chocolate con moderación.

Y sí, soy delgada, pero no creo que sea producto del chocolate.

28 marzo, 2012

Huelga al consumo

Vídeo de sensibilización sobre el exceso de consumismo. Si no cambiamos el sistema puede que nos coma.

A vueltas con la lengua

El escritor Juan José Millás mejora con el tiempo en sus columnas y reportajes periodísticos. Aquí un texto que viene a ser en respuesta de la polémica montada por el informe de la Academia de la Lengua Española sobre las guías de lenguaje no sexista. A la ilustre Academia le gustan muy poco.

Durante el franquismo, la lengua era franquista, franquista y beata, olía a cuartel y a sacristía y a cirio y a letrina de barracón castrense

Se dice que la lengua no puede ser sexista como no puede ser comunista, capitalista o católica. Quizá no, lo ignoro, la verdad. Tampoco sé si el sexo, que nos funda, se puede comparar con las ideas políticas o religiosas, que van y vienen, aunque a veces se quedan una temporada. En todo caso, y desde mi modesta perspectiva de usuario y víctima de la lengua, estoy en condiciones de asegurar que durante el franquismo, por ejemplo, la lengua era franquista, franquista y beata, olía a cuartel y a sacristía y a cirio y a letrina de barracón castrense. De ahí el rechazo que algunos escritores sentían por ella y su necesidad de bucear en otras tradiciones. Abominar de la lengua propia es como abominar del propio hígado, pero también hay gente alérgica a su caca. Somos raros. Por eso, entre otras cosas, recibimos con tanto alborozo las novelas del boom latinoamericano, porque estando escritas en nuestro idioma parecía que estaban escritas en otro.

Del mismo modo que un franquista puede devenir en demócrata o un trotskista en facha, la lengua puede cambiar también de ideología y de hecho ha cambiado, ahora parece liberal o neoliberal, no sé, depende de la emisora de televisión que pongas o de la prensa que leas. Pero no hablemos de contingencias de orden político, económico o social que duran 40 ó 50 años, lo que en la vida de la lengua no es nada o casi nada. Hablemos de lo que nos constituye en lo más profundo, de lo que somos desde que tenemos memoria: una sociedad patriarcal. ¿Puede una gramática permanecer ajena a esa condición cuyos orígenes parecen tan remotos como los del habla? Quizá no. Se dice también que, si queremos que la lengua cambie, el que tiene que cambiar es el hombre (y la mujer, claro). Una forma optimista de abordar el asunto, como si la lengua fuera nuestro producto y no nosotros el de ella.

20 marzo, 2012

57 pautas de conducta machista en la vida cotidiana

Por Carlos Arroyo. Escrito por un hombre, por aquello de que también hay hombres feministas que quieren igualdad de derechos:

1. Es machista tolerar en silencio los abusos machistas de un hombre o simplemente reírle las gracias.

2. Es machista rechazar la existencia de cuotas de género y tolerar o avalar su causa, las desigualdades de género.

3. Es machista sentirse incómodo con tu jefe porque es jefa.

4. Es machista considerar que, hasta que no se demuestre lo contrario, cualquier mujer designada para un cargo lo es por cuota.


5. Es machista no sentir una indignación bíblica ante la diferencia de sueldos entre hombres y mujeres, por ser hombres y mujeres, y ningún otro motivo.

6. Es un grado infame de machismo no promocionar a una empleada porque está embarazada o tiene hijos pequeños.

7. Es machista ser director y crear comités con predominio absoluto de los hombres. Si hablamos de consejos de administración o comités ejecutivos, lo de predominio nos lo podemos ir ahorrando: son comités unisexualess.

8. Es machista estar incómodo cuando se trabaja mano a mano con personas de otro sexo.


9. Es machista criticar a una mujer profesional si llama a casa para gestionar asuntos familiares o comprobar que todo está en orden, sobre todo si tu casa está bajo control gracias a tu mujer.


10. Es machista aceptar sin más la idea de que los hombres están dispuestos a trabajar más que las mujeres: la unidad de medida no puede ser el hombre ni la mujer, es la pareja. Si un hombre puede prolongar la jornada es porque su mujer le cubre las espaldas en casa. Casi nunca al revés.


11. Es machista imponer un horario incompatible con la vida familiar.


12. Es machista convocar reuniones importantes de trabajo a partir de las 18.00, porque así se pone en un brete a las mujeres. No así a los hombres, generalmente cubiertos en el hogar por sus mujeres.


13. Es machista considerar que el tiempo profesional de tu mujer vale menos que el tuyo cuando surgen imprevistos familiares.


14. Es machista sentirse incómodo por el hecho de que tu mujer cobre más que tú.


15. Es machista creer que las mujeres conducen peor que los hombres. (Que se lo pregunten a las compañías de seguros).


16. Es machista no ir a la compra.


17. Es machista ir a la compra solo para buscar delicatessen que tu mujer nunca se permite por no descontrolar el gasto. Tú, jamón ibérico; ella, arroz y fideos.


18. Es machista no llevar dinero encima porque ya se ocupa tu mujer.

19. Es machista sobrecargar sistemáticamente el bolso de tu mujer con tus cosas para poder ir más cómodo. Aunque vaya precedido de “¿Te importa llevarme…?”.


20. Es machista aceptar alguna tarea doméstica menor, pero nunca poner la lavadora, ni tender, ni pasar la aspiradora, como si fuera más complicado que poner un satélite en la órbita de Marte.


21. Es machista creer que las camisas salen planchadas de la lavadora.


22. Es igual de machista aceptar que la mujer es la única que cocina, con la excepción de la gloriosa paella o la barbacoa dominicales.


23. Es machista creer que el desayuno se pone solo en la mesa (y que, además, solo es una tacita y un platito).


24. Es intolerablemente machista no aprender a hacerse un café porque para eso ya está tu mujer. Aunque se lo pidas por favor.


25. Es machista creer que los platos se meten solos en el lavavajillas. Y creer que salen solos del mismo.


26. Es machista creer que los calcetines usados se recogen a sí mismos en la cesta de la ropa.


27. Es machista creer que las bolsas de la basura se desmaterializan por las noches.


28. Es machista renunciar a la señora de la limpieza porque sale cara, y no ponerse a barrer y fregar, dejando que se encargue tu mujer.


29. Es machista rehuir opinar o tomar decisiones sobre la decoración de la casa, como si solo fueran cosas de mujeres.


30. Es machista pedir a tu mujer que te acompañe a comprar ropa y no esforzarte en acompañarla las pocas veces que ella te lo pide a ti.


31. Es machista olvidar decirle a tu mujer “no te pintes, cariño, que solo vamos a dar un caminata por el parque”.


32. Es machista criticar el desaliño indumentario en las mujeres si consideras normal el de los hombres.


33. Es machista no ponerse en el lugar de la mujer y entender que, cuando habla de cualquier tema, no necesariamente quiere que le resuelvas la vida. A veces solo pretende que la escuches. A los hombres nos cuesta hacernos a la idea, pero mejor aprenderlo pronto.


34. Es machista no interesarse y mostrar comprensión por las alteraciones psicológicas causadas por la menstruación.


35. Es machista minusvalorar los encuentros de tu mujer con sus amigas de siempre y considerar sagrados los tuyos con tus amigos (aunque sean ajenos al fútbol).


36. Es machista asumir sin acordarlo que, de los dos coches de la familia, el grande es para ti, y el pequeño, para tu mujer.


37. Es machista decirle a tus hijos: “Eso, lo que diga tu madre”. Como si a ti te hubiera puesto el ayuntamiento para criarlos y educarlos.


38. Es machista considerar que determinadas tareas del cuidado y la educación de los niños son responsabilidad de las mujeres por mandato divino: por ejemplo, el biberón, el bocadillo del colegio, la merienda en casa, el pediatra, la visita a los profesores de los niños…


39. Es machista considerar que el supuesto mejor rendimiento de niños y niñas por separado justifica la separación de sexos en la escuela. ¿Es razonable crear dos guetos sexistas por una hipotética mejora que hasta el momento no he visto más allá de algunos titulares que remiten a mitológicos estudios? ¿Y ese hipotético medio punto de mejora compensará las alteraciones infligidas en la visión del mundo de esos chicos y chicas que, desde entonces, se verán mutuamente como extraterrestres?


40. Es machista dejar sin reproche cualquier conducta machista de tu hijo (o hija).


41. Es machista educar a tu hija (y a tu hijo) en la resignación ante el machismo.


42. Es machista pedirle a tu hija que haga las tareas que no te atreves a pedirle a tu mujer para no quedar como un machista.


43. Es machista consentir que la hija haga más tareas del hogar que el hijo.


44. Es machista permitir que, a similar edad, el hijo vuelva a casa por la noche más tarde que la hija (la diferencia de vulnerabilidad callejera nocturna, debida a causas asimismo machistas, se afronta por otros procedimientos).


45. Es machista tener más inquietud por la vida sexual de tu hija que por la de tu hijo.


46. Es machista pagar siempre en los restaurantes y en los bares porque está feo que pague una mujer.


47. Es machista distribuirse en grupos de hombres por un lado y mujeres por otro en las cenas de amigos.


48. Es machista incurrir en la relativamente frecuente conducta de avasallar a tu mujer en las discusiones durante las cenas de amigos. Es la típica reacción masculina, “¡Qué sabrás tú de esto!”, que raramente se tiene con un hombre.


49. Es machista considerar que una mujer no puede catar el vino en el restaurante (aunque entienda de vinos más que tú).


50. Es machista conceder menos mérito a las hazañas deportivas de las mujeres que a las de los hombres por el hecho de que sus marcas sean inferiores.


51. Es machista sentirse incómodo en un taxi conducido por una mujer.


52. Es machista despreciar con aires de suficiencia a las mujeres musulmanas que utilizan pañuelos o velos.


53. Es machista echar un piropo a una mujer, salvo que sea tu amiga o haya una situación de confianza que impida los equívocos. Queda muy lejos la actitud tremendista típica en Estados Unidos ante estos temas.


54. Es machista no entender de una vez que las mujeres suelen preferir el sexo lento y con prolegómenos a entrar en materia sin preámbulos y si te he visto no me acuerdo.


55. Es machista decirle a tu mujer que se ha vestido de forma demasiado atrevida cuando te encantaría que la de enfrente fuera exactamente así.


56. Es machista mirar tan descarada e insistentemente a un mujer que la haga sentir incómoda o temerosa (especialmente en un ascensor o en una habitación sin nadie alrededor).


57. Es machista creer que una mujer simpática y sonriente te está pidiendo sexo.

La unión hace la fuerza

Tres ejemplos de cómo un grupo social coordinado y bien dirigido hace frente a cualquier dificultad:





13 febrero, 2012

Dorothy Parker

Acabo de leer la narrativa completa de Dorothy Parker editada por Lumen y me he partido de la risa en alguno de sus relatos.

Poca gente sabe que D. Parker escribió el guión de la película “Ha nacido una estrella” de 1937 y en su epitafio pone sarcásticamente “Perdonen el polvo”. Mujer de gran sentido del humor, la tengo entre mis periodistas sociales preferida.



Les dejo uno de sus relatos titulado “La llamada telefónica” publicado en “The Bookman”, en enero de 1928, y que seguro no les defraudará en cuanto a sonreír se refiere.


"Por favor, Dios mío, haz que me telefonee ahora. Oh, Dios, que me llame. No te pediré nada más, te lo prometo. Me parece que no es pedir demasiado. Te costaría tan poco, Dios mío, concederme esa pequeñez [...] Que me telefonee ahora mismo, nada más. Por favor, Dios mío, por favor te lo ruego.

Si no pensara en ello, tal vez sonaría el teléfono, como sucede a veces. Si pudiera pensar en otra cosa, lo que fuera. Quizá si contara hasta quinientos de cinco en cinco, el timbre sonaría cuando terminara. Contaré lentamente, no quiero hacer trampa, y si suena cuando llegue a trescientos no pararé; no responderé hasta llegar a quinientos. Cinco, diez, quince, veinte, veinticinco, treinta, cuarenta, cuarenta y cinco, cincuenta... Por favor, que suene, por favor

[...] añadió que me telefonearía. No tenía, necesidad de decir eso. No se lo pedí, de veras. Estoy segura de que no se lo pedí. No creo que dijera que me llamaría sin intención de hacerlo. Por favor, Dios mío, no le dejes hacer eso. No, por favor. [...] Por favor, Dios mío, permite que vuelva a verle, te lo ruego. Le quiero tanto, tanto... Sé bueno, Dios mío, procuraré ser mejor, lo seré, si me permites verle de nuevo, si haces que me telefonee. Oh, señor, haz que me llame ahora [...] haz que ese hombre me telefonee ahora!

Esto debe terminar, no debo comportarme así. Un hombre joven le dice a una chica que la llamará, pero luego sucede algo que se lo impide. No es tan terrible, ¿verdad? Es algo que ocurre en todo el mundo, en este mismo instante. Pero, ¿qué me importa a mí lo que suceda en todo el mundo? ¿Por qué no ha de sonar ese teléfono? ¿Por qué no, a ver, por qué no puedes sonar? Por favor, hazlo de una vez, feo, reluciente y condenado trasto. Unos timbrazos no van a hacerte daño, ¿o sí? Maldito seas, arrancaré tus asquerosas raíces de la pared, romperé tu presumida y negra cara en mil pedazos. Vete al infierno.

No, no, no. Ya está bien.

He de pensar en otra cosa. Eso es lo que haré. Llevaré el reloj a la otra habitación y así no podré mirarlo.

Si es inevitable que lo consulte, entonces tendré que levantarme e ir al dormitorio, y así tendré algo que hacer. Es posible que él me llame antes de que vuelva a mirar la hora. Si me llama, seré muy dulce con él. Si dice que esta noche no podemos vernos, le diré: «No te preocupes, querido. De veras, puedes estar tranquilo, lo comprendo.»

[...] Contaré hasta quinientos de cinco en cinco, y si cuando termine no me ha llamado sabré que Dios no va a ayudarme, que no lo hará nunca más. Ésa será la señal. Cinco, diez, quince, veinte, veinticinco, treinta, treinta y cinco, cuarenta, cuarenta y cinco, cincuenta, cincuenta y cinco... [...] No debo. No debo hacer esto. A lo mejor retrasa un poco su llamada... Eso no es motivo para que me ponga histérica. Quizá no llame [...] puede que venga aquí directamente sin telefonear.

Se enojará si ve que he estado llorando. No les gusta que llores. Él no llora nunca. Ojalá pudiera hacerle llorar. Ojalá pudiera hacerle llorar y pasear de un lado a otro de la sala y sentir una opresión en el pecho, una herida enconada en el corazón. Ojalá pudiera causarle una herida así.

Él no me desea eso. Me temo que ni siquiera sabe lo que siento. Ojalá pudiera saberlo sin que yo se lo dijera. No les gusta que les digas que te han hecho llorar, que eres desgraciada por su culpa. Si les dices eso, piensan que eres posesiva y cargante. Y entonces te aborrecen. Te detestan cuando les dices lo que realmente piensas. Siempre tienes que hacer un poco de comedia. Creí que en nuestro caso no era necesario, pensé que lo nuestro era muy serio y podía expresar abiertamente lo que quisiera. Supongo que eso nunca es posible, que la relación nunca es tan seria como para admitir una sinceridad absoluta [...] Esto es una estupidez. Es estúpido desear que alguien esté muerto sólo porque no te ha llamado cuando dijo que lo haría [...] A lo mejor confía en que sea yo quien llame. Podría hacerlo. Podría telefonearle. No debo hacerlo, no, no, no. Dios mío, te lo suplico, no me dejes telefonearle. Evita que haga tal cosa. Sé, Señor, lo sé tan bien como tú, que si estuviera preocupado por mí me llamaría desde dondequiera que se encuentre y sin que le importara quién estuviera presente [...] No permitas que siga alimentando esperanzas. No me dejes decirme cosas consoladoras. No me dejes seguir esperando, Señor, te lo ruego.

No le telefonearé [...] Sabe dónde estoy. Sabe que le estoy esperando aquí. Está tan seguro de mí, tan seguro... Quisiera saber por qué te aborrecen en cuanto están seguros de ti. Parece más lógico pensar que esa seguridad es muy agradable.Sería muy fácil telefonearle. Entonces lo sabría. Quizá no sería tan estúpido hacer eso [...] Tal vez a él no le importaría. A lo mejor le gustaría. Es posible que haya intentado ponerse en contacto conmigo. A veces alguien intenta comunicarse contigo una y otra vez y luego te dice que no ha obtenido respuesta. No lo digo sólo para tranquilizarme; son cosas que ocurren de veras. Sabes que eso ocurre realmente, Señor. Oh, Señor, no permitas que me acerque a ese teléfono. Manténme alejada. Déjame conservar un ápice de orgullo. Creo que voy a necesitarlo, Dios mío. Creo que eso será todo lo que tendré.

Pero, ¿qué importa el orgullo si no puedo soportar no hablar con él? Ese orgullo es algo tan necio y mezquino... El orgullo auténtico, el gran orgullo, radica en carecer de orgullo. No digo esto sólo porque quiera llamarle. De ninguna manera. Es cierto, sé que lo es. Voy a ser grande, voy a estar más allá de los orgullos mezquinos.

Por favor, Dios mío, no me dejes telefonearle, te lo ruego.No veo qué tiene que ver el orgullo con esto. Es algo demasiado trivial para que haga intervenir el orgullo, para que arme tanto alboroto. Es posible que no le haya entendido bien. A lo mejor me dijo que le llamara a las cinco. «Llámame a las cinco, cariño.» Es muy probable que haya dicho eso. Es posible que no le haya oído bien. «Llámame a las cinco, cariño.» Estoy casi segura de que eso es lo que dijo. Dios mío, no permitas que hable conmigo misma de esta manera. Házmelo saber, por favor, sácame de dudas.

Pensaré en alguna otra cosa. Me quedaré sentada, sin moverme. Si pudiera permanecer sentada e inmóvil... Tal vez podría leer, pero todos los libros tratan de seres que se aman, fiel y dulcemente. ¿Para qué querrán escribir sobre eso? ¿Es que no saben que no es cierto? ¿No saben que es mentira, un condenado embuste? ¿Para qué tienen que hablar de eso, cuando saben cómo duele? Malditos, malditos sean

No lo haré. Me quedaré quieta. No hay motivo para que me excite. Mira: supón que él fuese alguien a quien no conoces demasiado bien, supón que fuese otra chica. ¿Qué harías entonces? Sencillamente, le telefonearías y preguntarías: «Aún te estoy esperando. ¿Qué te ha ocurrido?». Eso es lo que haría, sin pensarlo dos veces. ¿Por qué no puedo actuar con naturalidad, tan sólo porque le quiero? Puedo ser natural. Sinceramente, puedo serlo. Le llamaré, y seré natural y agradable. Verás como sí, Señor. Oh, no permitas que le llame, no, no, no.

Vamos a ver, Señor, ¿de veras no vas a hacer que me llame? ¿Estás seguro, Dios mío? ¿No podrías tener la amabilidad de ablandarte un poco? ¿No podrías? Ni siquiera te pido que le hagas telefonearme ahora mismo. Haz que lo haga dentro de un rato, Señor. Contaré hasta quinientos de cinco en cinco. Lo haré lentamente, sin trampas. Si cuando termine no me ha telefoneado, le llamaré yo. Lo haré. Por favor, Dios mío bendito, mi Padre celestial, haz que me llame antes de que termine. Te lo ruego, Señor, por favor.

Cinco, diez, quince, veinte, veinticinco, treinta, treinta y cinco...

Optimismo en grado superlativo…

…por aquello de no hay mal que por bien no venga.

07 enero, 2012

Balance anual 2011 – Reporteros Sin Fronteras

Los riesgos de ejercer el periodismo en periodos de inestabilidad política de un país:

66 periodistas asesinados (20 de ellos en Oriente Medio)
1.044 periodistas arrestados
1.959 periodistas agredidos o amenazados

499 medios de comunicación censurados
71 periodistas secuestrados
73 periodistas que huyeron de su país

5 netciudadanos asesinados
199 blogueros y netciudadanos arrestados
62 blogueros y netciudadanos agredidos
68 países afectados por alguna forma de censura de la Red

Los diez lugares más peligrosos para los periodistas en 2011:

Paquistán se distingue como el país más mortífero del mundo para los periodistas. China, Irán y Eritrea continúan siendo las prisiones más grandes del mundo para la prensa.

Manama, en Bahréin

Abiyán, en Costa de Marfil

Plaza Tahrir (El Cairo), en Egipto

Misrata, en Libia

Estado de Veracruz, México

Khuzdar, en Paquistán

Las zonas metropolitanas de Manila, Cebu y Cagayan de Oro, en las islas de Luzón y Mindanao, en Filipinas

Mogadiscio, en Somalia

Deraa, Homs y Damasco, en Siria

Plaza del Cambio (Sanaa), en Yemen

Anuncios para perros

La marca Nestlé que comercializa también comida para perros ha creado un anuncio con sonidos sólo perceptibles para ellos. Por lo visto en la publicidad han metido un pitido similar a los juguetes para perros, un sonido en alta frecuencia a 18.000 hercios parecido a los del silbato para perros y un tono suave en varios puntos del anuncio.


No todos los perros reaccionarán igual, depende de su circunstancia, señala la compañía que los perros acostumbrados a jugar con patitos de goma reaccionan más entusiasmado.


Y aquí os dejo a un dueño de perros que les ha puesto el anuncio, y miren cómo reaccionan. A mi perro se lo he puesto y se ha limitado a subir y bajar las orejas.

El anuncio se puede ver en la televisión alemana.

Hay que admirar los talentos


Zaha Hadid (Bagdad, 1950), arquitecta, primera mujer en ganar el Premio Pritzker, algo así como el Oscar de la arquitectura.


“Hay mujeres que tiemblan al ver el talento de otra mujer”, Hadid, dixit


Pues una pena que tiemblen, cuando deberían admirar

02 enero, 2012

¿Te parece sexista?

Me parece un asco. Si toda publicidad tiene un público objetivo y un producto que interesa relacionar con determinadas emociones deseables; y sí, Sprite, que lo dudo tiene más consumidores masculinos que femeninos… aquí ha perdido a todas las mujeres a consumir su bebida. No vaya a ser que… Además, el anuncio representa una fantasía típicamente masculina, con una división de roles asimétrica, donde el hombre es el complacido y la mujer la complaciente. Y ya el colmo, la satisfacción de la mujer es perversa y desea un refresco tanto como la eyaculación del varón… Verlo para creerlo.

De los preparativos del tumbarse a leer

Adopta la postura más cómoda: sentada, tumbada, aovillada, acostada. Acostada de espaldas, de costado, boca abajo. En un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf. En la hamaca, si tienes una hamaca. Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama (…)

Bueno, ¿a qué esperas? Extiende las piernas, alarga también los pies sobre un cojín, sobre dos cojines, sobre los brazos del sofá, sobre las orejas del sillón, sobre la mesita de té, sobre el escritorio, sobre el piano, sobre el globo terráqueo. Quítate los zapatos, primero (…)

Regula la luz de modo que no te fatigue la vista. Hazlo ahora, porque en cuanto te hayas sumido en la lectura ya no habrá forma de moverte. Haz de modo que la página no quede en sombra, un adensarse de letras negras sobre un fondo gris, uniformes como un tropel de ratones; pero ten cuidado de que no le caiga encima una luz demasiado fuerte y que no se refleje sobre la cruda blancura del papel royendo las sombras de los caracteres como en un mediodía del Sur. Trata de prever ahora todo lo que pueda evitarte interrumpir la lectura.

Comienzo de “Si una noche de invierno un viajero”, de Italo Calvino

Campaña polémica de Benetton

Publicidad impactante a base de montajes fotográficos que ha hecho que la marca salga gratuitamente en numerosos informativos.