24 diciembre, 2007

Air France

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“¡¡Felices fiestas, le deseamos un feliz viaje!!”


Por ahí tomaré las uvas...

¡Hasta la vuelta, Feliz 2008!

19 diciembre, 2007

Pin up, pin up


¿Cómo se definirá pin up?
mmmmmm

Woy a la wiki... “con el nombre de pin up se conocen las fotografías o dibujos de chicas bonitas en actitudes sugerentes, se popularizaron en EEUU en los años 40 y figuraban en las portadas de revistas y calendarios”

Ella es la más pin up de todas, Dita von Teese, tiene imagen de mujer del cine clásico de los años 40 del tipo de Hedy Lamarr, quizá por eso me gusta y también porque siente fascinación por la ropa interior con glamour. Se le ha criticado que copie el estilo de Bettie Page pero es mucho mejor que ella y será Mata-Hari en la película que dirigirá Martha Fiennes.

Música clásica y cine

La música clásica ha servido en numerosas ocasiones para ambientar escenas míticas del cine, así a vuela pluma y repasando mi colección de discos de bandas sonoras, me estoy acordando de películas como “2001, Odisea en el espacio” de Kubrick y la sorprendente obertura del Zaratustra y El Danubio Azul de Strauss que ilustran secuencias de la peli.

En “Memorias de África” aparece un concierto para oboe y orquesta de Mozart, que con el romanticismo de las escenas de la película, no es para menos y todo queda como que muy pastelero. “Muerte en Venecia” de Visconti, cuenta con una de las sinfonías de Gustav Mahler. Por supuesto, en “Amadeus” de Milos Forman suena todo el tiempo Mozart para ilustrarnos su propia vida y en “Excalibur” y todo eso de los caballeros del Rey Arturo, que todavía no sé si existieron o es leyenda como el monstruo del Lago Ness, suena a ratos Carmina Burana y Wagner. En “Apocalypse Now”, no es que pegue mucho, pero metieron “La cabalgata de las Walquirias” de Richard Wagner; y como no, “El bolero de Ravel” en aquella infame película de “La mujer perfecta” donde Bo Dereck se despendoleaba sobre su partenaire. En las pelis de Bergman la música ha tenido siempre una gran importancia, por ejemplo, en “El silencio” suena Bach.

En la española “Mar adentro” de Amenabar hay una escena en la que suena el Nessum dorma del Turandont de Puccini. Y no hablemos de las pelis del polaco Kieslowsky, en “Azul” la presencia de la música clásica es total, si bien, música contemporánea y maravillosa de Preisner. En “Misery” sonaba el “Claro de Luna” que también se acordarán aparecía en aquella película de Al Pacino y la Pfeiffer: “Franky y Jhonny”; en “La edad de la inocencia” pusieron la Marcha Radetzky de Strauss. Y les sonará en la memoria el aria “Casta Diva” en “Atlantic City” o la “Mamma Morta” de Andrea Chénier de en la película de “Philadelphia”, canción que siempre me hace llorar.


Ahora estaba recordando la genial secuencia de “El gran dictador” con la música de la Danza Húngara nº 5 de Brahms y a Bach en “Bagdad Café” y a Wagner y a muchos otros compositores en algún Woody Allen que ahora no podría identificar.

Tengo muchas bandas sonoras preferidas, entre ellas, destacaría dos, al compositor Michael Nymen en la peli “The cook, the thief, his wife and her lover” y la música clásica del barroco francés que suena en la peli francesa “Tous les matins du monde” donde se puede oír al siempre recomendable Jordi Savall interpretando piezas de Marais, Sainte y Couperin.


02 diciembre, 2007

Quiero ser etérea

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Fotografía de José Luis Santalla, perteneciente a la exposición “Mírame, mírame”

Hoy me pido ser etérea y a ratos visible e invisible de esa guisa, sólo que se me vean las botas de tacón, nada más, toda invisible. Etérea realidad que juega al ahora me ves ahora no me ves.

Ser carnal, no carnal, a ratos... ahora sí, y chass, ahora no. Tangible e intangible cuándo, dónde y con quién quiera.

Me he zampado el sistema solar

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Pues sí, me he comido todo el sistema solar con sus planetas y su sol. Resulta que me han regalado una caja de bombones que contenía 9 deliciosas delicatessen y un sol enorme.

Un Mercurio trufado de chocolate con leche y caramelo de especies; un Venus de praliné con avellana tostada y caramelizadas; un Marte trufado de chocolate negro al té earl grey; un Júpiter trufado de chocolate negro con caramelo de naranja; un Urano trufado de chocolate negro al bitter campari; un Neptuno trufado de chocolate negro al café; un Saturno trufado de chocolate con leche al limón; un Plutón al praliné de almendras con maíz frito y salado. También me he comido hasta el planeta Tierra, sin ningún reparo ni arrepentimiento y al sol me lo he zampado en cuatro bocados y ahora soy redonda cual planeta, tan brillante como un sol y floto y floto sin tocar el polvo... soy un sol porque me he comido un sol lalalalalala

¿Esta perspectiva a qué corresponde y a qué ciudad?

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25 noviembre, 2007

Lachapelle

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David de Lachapelle, se despidió hace un año de Vanity Fair, para dedicarse de pleno al arte. Ahora en el Palazzo Reale de Milán se presenta una retrospectiva con 350 imágenes.

Entre todas sus obras destaca esas imágenes que veis, una versión contemporánea de el Diluvio Universal que Miguel Ángel pintara en la Capilla Sixtina. La escena está ambientada en Las Vegas e incluye las ruinas del famoso hotel Caesars Palace. Una reflexión sobre la muerte, la ayuda a los otros, el consumismo...


San Sebastián, Mishima y su momento erótico

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“Era una reproducción del “San Sebastián” de Guido Reni que se encuentra en la colección del Palazzo Rosso de Génova.

El negro y levemente inclinado tronco del árbol de la ejecución destacaba sobre un fondo a lo Tiziano, formado por un bosque melancólico y un cielo sombrío y distante. Un joven de notable belleza estaba, desnudo, atado al tronco del árbol. Tenía las manos cruzadas en alto, por encima de la cabeza, y las cuerdas que le ceñían las muñecas estaban a su vez atadas al árbol. No se veían más ligaduras, y la desnudez del joven sólo la paliaba un burdo paño blanco, flojamente anudado a la altura de las ingles.

Supuse que se trataba de la representación de martirio de un cristiano. Pero como la obra se debía a un pintor de la escuela ecléctica surgida del Renacimiento, incluso la pintura de la muerte de un santo cristiano desprendía un fuerte aroma a cultura pagana. En el cuerpo del joven –que recordaba el de Antínoo, el amado de Adriano, cuya belleza tantas veces ha inmortalizado la escultura – no se veían rastros del duro vivir o de la decrepitud que en tantas representaciones de santos se ven. Contrariamente, en aquel cuerpo sólo había juventud primaveral, luz, belleza y placer.

Su blanca e incomparable desnudez resplandece sobre el fondo crepuscular. Sus brazos musculosos, brazos de guardia pretoriano acostumbrados a tensar el arco y a blandir la espada, están alzados en grácil ángulo, y sus muñecas atadas se cruzan inmediatamente encima de la cabeza. Tiene la cabeza levemente alzada y los ojos abiertos de par en par, contemplando con profunda tranquilidad la gloria de los cielos. No es dolor lo que emana de u terso pecho, de su tenso abdomen, de sus caderas levemente inclinadas, sino una llama de melancólico placer, como el que produce la música. Si no fuera por las flechas con la punta profundamente hundida en el sobaco izquierdo y en el costado derecho, parecería un atleta romano descansando de su fatiga, apoyado en un oscuro árbol de un jardín.

Las flechas se han hundido en la carne tersa, fragante y juvenil, y pronto consumirán el cuerpo, desde dentro, con llamas de supremo dolor éxtasis. Pero la sangre no mana, y no hay aún la multitud de flechas que se ven en otras representaciones del martirio de san Sebastián. Esas dos solitarias flechas proyectan sus calmas y gráciles sombras en la tersura de su piel, como las sombras de una rama en una escalinata de mármol.

Pero todas estas observaciones e interpretaciones son posteriores.

Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre y se me hincharon las ingles como impulsadas por la ira. Aquella parte monstruosa de mi ser que estaba a punto de estallar esperó que la utilizara, con un ardor sin precedentes, acusándome por mi ignorancia, jadeando indignada. Mis manos, de forma totalmente inconsciente, iniciaron unos movimientos que nadie les había enseñado. Sentí que algo secreto y radiante se elevaba, con paso rápido, para atacarme desde dentro de mí. De repente estalló y trajo consigo una cegadora embriaguez...

Paso cierto tiempo y, luego, sintiéndome desdichado, miré alrededor de la mesa escritorio tras la que me hallaba. Un arce que crecía junto a la ventana proyectaba sobre todas las cosas un resplandeciente reflejo, lo proyectaba sobre un tintero, sobre el cuadro de san Sebastián. Había salpicaduras blancas como las nubes en todas partes, en el título de letras doradas de un libro de texto, en el cuello del tintero, en un ángulo del diccionario. En algunos objetos las salpicaduras resbalaban perezosamente, con plúmbea pesadez, en otros lanzaban un brillo mate, como los ojos del pescado. Afortunadamente, mi mano, en movimiento reflejo, protegió el cuadro, evitando que el libro se manchara”.

“Confesiones de una máscara”
Yukio Mishima

“Non, je ne regrette rien”

En el post de Edith Piaf (dos más abajo), prometía traducir la canción del “je ne regrette rien”, por aquello de que cuando la cantó, la francesa lloró de emoción al reconocerse en todos los versos y cómo me puede el saber que es lo que motivaron sus lágrimas, ahí va:

"No, no me arrepiento de nada.
Ni del bien que me han hecho, ni del mal
Todo eso me da lo mismo
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Está pagado, barrido, olvidado
Me da lo mismo el pasado.
Con mis recuerdos
Yo prendí el fuego
Mis tristezas, mis placeres
Ya no tengo necesidad de ellos.
Barridos mis amores con sus trémolos
barridos para siempre
Vuelvo a partir de cero
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ni del bien que me han hecho, ni del mal
Todo eso me da lo mismo
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Pues mi vida, mis alegrías hoycomienzan contigo..."

16 noviembre, 2007

Jardines verticales

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Su inventor es el botánico francés Patrick Blanc y crea jardines en las paredes. Tiene la peculiaridad de que además de plantar numerosas especies vegetales sobre los muros, le da por pintarse la uñas de las manos en tonos clorofila.

Edith Piaf

Soy una apasionada de Edith Piaf, quizá, devoción heredada de mi madre que la vio y oyó cantar en el Olimpia de París en una de sus últimas apariciones ya muy deteriorada por el trasiego y devaneos de su vida. Tengo discos, heredados también, de aquellos que llamaban entonces LP’s, creo que tengo, en un formato u otro, toda su discografía. Me gustaría hacerla un semblante porque es uno de mis personajes favoritos, pero se lo pedí a una geisha amiga que también es una entusiasta de la francesa y me ha escrito estas líneas para el jardín:



Edith Piaf, una voz para llorar, una voz para soñar

El 14 de octubre de 1963, más de cuarenta mil personas caminaron en silencio por las calles de París hasta el cementerio de Pere-Chalaise, iban a despedir a la mujer que había puesto banda sonora a sus vidas. Tres décadas antes, su descubridor, el gerente de cabarét Louis Leplée, la había bautizado para la historia como “La Môme Piaf”, la niña Gorrión, sin ser consciente, quizás, que estaba creando una leyenda.

Pero ser un mito para millones de personas no es sencillo, no solo es necesario poseer una voz vibrante, se necesita imprimir a tus canciones una pasión y una fuerza tales, que traspasen cualquier obstáculo, y lleguen a tu público sobresaltándolo, alterando, por un breve instante, unas vidas hasta entonces grises y convencionales.

Mucho se ha discutido sobre si Piaf hubiera sido Piaf sin los acontecimientos trágicos que marcaron su existencia, algunos tristemente ciertos y otros exagerados por la propia cantante en su biografía “Au bal du Chance”. Seguramente, le tocó vivir uno de los periodos más convulsos y oscuros de la historia de Francia, pero no se le puede negar que estuvo a la altura.

Nada en la trayectoria de Edith Piaf fue convencional, Su nacimiento, según cuentan, se produjo debajo de una farola frente al número 72 de la rue de Belleville en París. Desde entonces la pequeña Edith Giovanna Gassion, su verdadero nombre, va pasando de mano en mano. Su madre, cantante ambulante, demasiado pobre para criarla, la confía a su abuela materna, quien a su vez la entrega a su padre, un acróbata. Son los años de la Primera Guerra Mundial y el señor Gassion es llamado a filas, así que tiene que dejar a su hija con su abuela paterna, la cual regenta un prostíbulo. Serán unos de los años más felices de su vida, por primera vez conoce un verdadero hogar, y recibe los mimos de las prostitutas de la casa.

Cuando por fin su padre es liberado del frente, la lleva consigo a vivir la vida de los pequeños circos itinerantes, pero la pequeña Edith guardaba un secreto, su prodigiosa voz, que una vez revelada, servirá para dar de comer a los Gassion, cantando canciones populares por las calles.

La vida de Edith Piaf no fue una “Vie en rose”, como dice su canción más célebre, sino una existencia llena de claroscuros. El amor y la tragedia se suceden constantemente, y en medio de todo ello, la intérprete se revela como una verdadera superviviente, para la que solo existe algo definitivo: “si no pudiera cantar, me moriría”, comenta varias veces. El primer golpe lo recibió a los 20 años. En 1935, a los dos años de edad, muere de meningitis su única hija. Un año después, grabaría su primer disco, “Les Mômes de la cloche” (“Los niños de la campana”). Su ascendencia es vertiginosa. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, Edith es ya una estrella de la canción, adorada por el público, que canta en los más selectos clubs y music-halls de París.

A pesar de haber vivido romances con hombres tan conocidos como Marlon Brando, Yves Montand o Charles Aznavour, es en 1948, mientras realiza una gira triunfal por Estados Unidos, cuando conoce al que iba a convertirse en el amor de su vida, el boxeador francés, Marcel Cerdán, campeón del mundo de peso medio. Por primera vez, cree en la felicidad completa, pero una vez más la tragedia vuelve a golpearla, Cerdan muere en un accidente de avión cuando viajaba a reunirse con ella. Derrumbada por la pena, Edith Piaf se vuelve adicta a la morfina. En 1958, un grave accidente de coche empeora su ya deteriorado estado de salud y dependencia. A partir de entonces, ya solo podrá mantenerse en pie en escena gracias (o por desgracia) a esta droga.

El 10 de octubre de 1963, a los 47 años de edad, la musa de los existencialistas franceses, el icono de una generación, fallece, dejando desolado a su público y a un grupo de fieles amigos, que nunca la abandonaron en sus peores momentos. Dos años antes, al escuchar “Non, je ne regrette rien” (“No me arrepiento de nada”), había llorado de emoción al reconocerse en todos sus versos.

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Nota de Geisha: prometo traducir en breve esa canción y colocarla por aquí para no dejar al personal a media luz.

13 noviembre, 2007

Photoshopeando

Dime que le falta a esta foto

10 noviembre, 2007

Nubes

Quien no alguna vez de viaje y con la cabeza pegada en la ventanilla del tren, del avión, del coche, o en bicicleta o paseando se ha entretenido con las formas de las nubes y los dibujos que parecen ser que parecen.

Este por ejemplo me parece un caballito de mar... subjetivo total.


Aunque claro las mejores son las nubes crepusculares. En este caso uno de Las Vegas


The Cloud Appreciation Society es una web en donde se recogen más de 3.000 imágenes de toda clase y tipo de nubes.

09 noviembre, 2007

La Agencia fotográfica Magnum

La élite de la fotografía y del fotoperiodismo es la Agencia Magnum que funciona a modo de cooperativa y en ella se dan cita los mejores fotógrafos y fotógrafas del mundo. Fui invitada a conmemorar el 60 aniversario de la Agencia y tuve la oportunidad de hablar con el representante en España de Magnum.

Tenía muchas preguntas, entre ellas y la más importante, los requisitos para poder llegar a ser miembro de la Agencia. Por lo visto el camino es difícil y complicado. No basta sólo con querer entrar en la agencia, antes el candidato o candidata debe ser nominado por una persona integrante de la agencia y a partir de ahí se abre un proceso de tres años, en los que la persona aspirante deberá cumplir una serie de requisitos fotográficos como hacer reportajes, tener presencia en medios, estar presente en exposiciones colectiva o individuales, en libros y, además, tendrá que presentar a la agencia una colección de imágenes de una temática determinada que se valorará en una asamblea compuesta por sus 46 miembros y 12 entidades asociadas. Si la persona consigue entrar en este club selecto fotográfico podrá trabajar exclusivamente para la agencia y proteger sus derechos artísticos. La agencia, me explica el representante, trata de que los fotógrafos y fotógrafas puedan vivir de sus trabajos.

La agencia fue fundada en 1947 por los reporteros Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Seymour, George Rodger, Hill Vandivert, María Eisner y Rita Vandivert que fue la primera presidenta de la agencia; cada uno de ellos aportó 400 dólares para crear la cooperativa en la que serían los propios fotógrafos los que tendrían los derechos de sus propias imágenes ya que hasta entonces las empresas que compraban las instantáneas podían usarlas siempre que lo desearan sin pagar a sus autores.


Autora: Susan Meiselas

El club selecto de la agencia está compuesto en su mayoría por hombres, unos 46 fotógrafos de diferentes nacionalidades. En la actualidad, sólo son cooperativistas cinco mujeres fotógrafas, Eve Arnold, conocida por sus retratos sobre Marilyn Monroe; Susan Meiselas, una de las más reconocidas fotógrafas documentales que cubrió durante muchos años los conflictos en Centroamérica y cuyas imágenes de strippers son muy famosas; Lise Sarfati, conocida por sus retratos de mujeres adolescentes; Iikka Uimonen, la representante más joven y fotoperiodista habitual de la revista Nacional Geographic y Martine Franck, viuda del mítico Cartier-Bresson que estudió historia del arte en Madrid y es conocida por sus instantáneas del Théatre du Soleil y por sus imágenes budistas de la India y Nepal. Otras mujeres que formaron parte de la Agencia y están fallecidas fueron Inge Morath, esposa de Arthur Miller y Marilyn Silverstone.

En breve, se integrará al club, la española Cristina García Rodero, considerada como una de las fotógrafas de mayor relieve y trascendencia creativa en España. Se dedicó durante años a fotografiar las celebraciones populares y las tradiciones religiosas y paganas en España y en la Europa mediterránea.


Autora: Cristina García Rodero

Qué les pasa a ELLOS y a ELLAS

Envió un email a una amiga diciéndola que desde que cumplí años, hace unos días, ando desatada.

Y ella va y me contesta, en resumidas cuentas, que es monísima de la muerte pero que ha renunciado a estar de forma estable con alguien y ha decido ser single, desatarse y lanzar esporádicamente algún que otro sos a algún energúmeno.

Ella dice: Ah, con que mi empresario ya no tiene cartel de reservado...uhmmmmmmm, ¡ahora que va a ser de mí!... bueno para un momento de bajón quizás me lo puedas hasta prestar por un ratito... Yo la verdad que no estoy muy desatada que digamos, siempre pensé en una relación estable pero como hasta ahora no he encontrado nada que merezca la pena (y dudo que exista) y como cada vez creo menos en el sexo masculino, creo que empiezo a desestimar ésos planteamientos... He recapacitado: la vida de "single" no está nada mal, eso sí, con un energúmeno/os siempre en cartera (del cual pases ampliamente... pues para complicaciones no estamos) y al que poder lanzar un sos cuando se necesite... pues manos a la obra, esa es mi propuesta, la que jamás pensé que fuera a pensar pero que siento tal y como te la cuento. Creo que tengo que dedicarme un poco menos al trabajo e incrementar las relaciones sociales... Nos vemos! MUAKKKKKKKKK!

Y Geisha dice: Si, si, yo a ver si me dedico menos a las relaciones sociales y más al trabajo. Y digo yo, para qué querrá mi amiga establecer relaciones con energúmenos, que horror... preferiría antes regar mi jardín singlemente.

03 noviembre, 2007

Glenn Gould


Este año se cumple el 25 aniversario del fallecimiento del mejor pianista (sin dudarlo) del siglo XX, interpretó de forma insuperable las “Variaciones Goldberg” de Bach.

El músico canadiense admiraba a William Byrd, Hindemith, Schönberg y sobre todo a Bach. Sentía un especial rechazo por las sonatas para piano de Mozart y odiaba a los The beatles.

Fue un estupendo músico y un maravilloso excéntrico que se retiró de los escenarios a los 32 años y en pleno apogeo. No actuaría más delante del público entre otras cosas porque no soportaba los “ruiditos”, aunque sí, grabaría unos 60 discos sin repetir repertorio, a excepción de sus idas y vueltas de sus “Variaciones Goldberg”.

Entres sus peculiaridades destacaba su forma de sentarse al piano utilizando una silla particorta que le situaba a ras de suelo, tarareaba siempre cuando estaba al piano y su personalidad hipocondríaca le hacía usar guantes, abrigo y bufanda, independientemente de la estación climática del año.



Se han editado dos libros: un ensayo, “Conversaciones con Glenn Gould” y una biografía, “Vida y arte de Glenn Gould”.

28 octubre, 2007

26 octubre, 2007

Kiss-kiss

Besos japoneses a todas mis lectoras y lectores, transeúntes, paseantes y navegantes del jardín. Un beso de tornillo, especial de la casa, a todos y todas que me dejan comentarios que suben la moral... en caso de que la tenga, porque creo que la he perdido.

Si, ha sido un post arrebatado y qué

Me pido ser inmortal

Quiero ser inmortal, pero claro, viviendo bien y como una maharajá, de lo contrario prefiero ser una simple mortal. De momento para ello he pensado, no pactar con el diablo como ya hicieran Goethe con su Fausto o Catherine Deneuve y David Bowie en la película “El ansia”; eso sí, yo no quiero beber sangre ni ninguna de esas porquerías de casquería que no me gustan. Quiero ser una inmortal, delicada, considerada y fina, para ello he pensado que lo mejor que voy hacer es encomendarme y poner velas a la medicina regenerativa y genética para que me den una solución a mi deseada inmortalidad.

Es más, como soy solidaria con mis congéneres pido también que la generación que nos antecede sea la última generación de mortales.

Mientras espero voy a seguir algunos estudios de Cinccinatti: un estudio holandés dice que comer chocolate alarga la vida y los de la universidad de Chicago que los que más leen, son, curiosamente, los que más viven; seguro que es para leer todo lo que les queda pendiente o para no quedarse con el libro a medias. Pues eso, mientras la genética me da una solución me dedicaré a leer y comer chocolate, dos de mis aficiones favoritas.


Descubren un gran tenor en un concurso de pacotilla

El concursante, vendedor de teléfonos celulares, apareció tímido, tembloroso y cabizbajo con su diente roto en el concurso británico de pacotilla “Britain’s got talen”. Abrió la boca y su voz brilló al interpretar la archiconocida aria de Puccini “Nessun dorma” perteneciente al acto final de la ópera de Turandot, aquella en la que dice que nadie debe dormir hasta hallar el nombre del príncipe desconocido.

El tenor, que nunca ha pisado un escenario, dejó al jurado y al público boquiabiertos por su más que interesante interpretación. El muchacho ganará el concurso, sacará un disco y ahora está considerado una de las nuevas estrellas de la lírica en el Reino Unido.

Ah, el nombre del príncipe desconocido es Paul Potts


Nosotras aprendemos y ellos no aprenden

Un estudio de la Universidad de Yale confirma lo que todas sospechábamos: que nosotras aprendemos más rápido que los varones. Si en Yale lo dicen sus motivos tendrán que son los que han hecho el experimento ¡Agarrénse! con ratones y las roedoras son las que han sido las más veloces en todas las pruebas. Ahora el estudio ya no me queda tan claro, entonces ¿son más listas las ratonas?, en Yale ¿comparan una roedora con el género femenino en general?, ¿las mujeres somos roedoras?...

El sesudo experimento consistió en que sometieron a las ratoncitas (por favor, un premio nobel en medicina a estos cobayas) a presionar una palanquita para obtener comida ((esto me suena a lo de Paulov). En fin, estos estudios de Cinccinatti tan pintorescos y que me gustan tanto.

La “voz” de la mímica se fue

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“La palabra no es necesaria para expresar lo que se siente en el corazón”

Marcel Marceau

12 octubre, 2007

Lucky Lulu Blonde


Obra de Mel Ramos.

El Gunggenheim celebra sus 10 años en Bilbao con una macro exposición donde se pueden admirar cuadros pop. Sí, sí, me confieso admiradora de este arte.

¿Qué mirás?

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De lo efímero


¿Por qué algunas cosas no duran siempre? grrrrrrrrrrrrrr

11 octubre, 2007

Por amor al arte

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Si es que tanta pasión y amor al arte va a resultar que no es bueno. En Avignon una joven de 30 años besó un cuadro blanco del aritista Cy Twombly dejando su marca de lápiz de labios.

Ahora es el juicio del desaguisado, la apasionada dice que lo hizo por amor al arte y el artista que es un acto vandálico.

06 octubre, 2007

Fingir que se lee

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Un libro que está causando sensación en Francia, “Comment parler des livres que l’on n’a pas lus”, o lo que es lo mismo, “Cómo hablar de los libros que uno no ha leído”. Cómo perorar ante tus amigos y desconocidos sobre libros que no has leído y salir indemne. El libro da consejos para encubrir la ignorancia del que está fingiendo cultura; uno de ellos, es no entrar en demasiados detalles del libro en cuestión, queda prohibido explayarse, sólo vale dar alguna pincelada de las solapas y echar imaginación e inventiva al asunto.

¿El amor se aprende?

Con el lema “es difícil hacer el amor, pero se aprende” ha aparecido la primera universidad del sexo en Madrid. Contiene cuatro cursos de lo más animado: iniciación al bondage (que si yo te ato, tu me atas, nosotros nos atamos, vosotras os atáis); masaje erótico (que ahí sí, que ahí no, que me haces cosquillas y que ahora vas bien); rodar un porno doméstico (mmmmm....ahahahah) y el arte del streptease (Tararar ararara Tararara rara- pretendo tararear a Joe Cocker en el streptease de la Bassinger en nueve semanas y media).

¿pero a esto se aprende o hay que tener un gen habilitado?
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Elogio del rimmel

Pestañas largas y sin fin...
con rimmel se ve mucho mejor...
... una misma.

02 octubre, 2007

Para memoria, la de mi amiga


Una amiga enfermera me dice que la han diagnosticado SADAE, siglas que significan Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Edad, y me cuenta:

”Decido lavar el coche y al ir hacia el garaje, veo que hay correo en la mesita de la entrada. Decido echar un vistazo a las cartas antes de lavar el coche. Dejo las llaves del coche en la mesita, voy a tirar los sobres vacíos y los anuncios en el cubo de la basura y me doy cuenta de que está lleno. Decido dejar las cartas, entre las que hay una factura, en la mesita y llevar el cubo a vaciar en el contenedor. Entonces pienso que, ya que voy al contenedor, puedo pagar la factura con un cheque y echarlo en el buzón que está al lado del contenedor. Saco del bolsillo el talonario de cheques y veo que sólo queda uno. Voy al despacho a buscar otro talonario y encuentro sobre la mesa la Coca Cola que me estaba bebiendo y se me había quedado olvidada. Retiro la lata para que no se vierta sobre los papeles y noto que se está calentando, por lo que decido llevarla a la nevera.

Al ir hacia la cocina me fijo en que el jarrón de flores de la cómoda de la entrada está sin agua. Dejo la Coca Cola sobre la cómoda y descubro las gafas que he estado buscando toda la mañana. Decido llevarlas a mi escritorio en el despacho y, después, poner agua a las flores. Llevo las gafas al despacho, lleno una jarra de agua en la cocina y de repente, veo el mando del televisor. Alguien se lo ha dejado en la mesa de la cocina. Me acuerdo que anoche lo estuvimos buscando. Decido llevarlo al salón, donde debe estar, en cuanto ponga el agua a las flores. Echo un poquito de agua a las flores y la mayor parte se derrama por el suelo. Por lo tanto vuelvo a la cocina, dejo el mando sobre la mesa y cojo unos trapos para secar el agua. Voy hacia el hall tratando de recordar qué es lo que quería hacer con estos trapos.

Al final de la tarde el coche sigue sin lavar, no he pagado la factura, el cubo de la basura está lleno, hay una lata de Coca Cola caliente en la cómoda, las flores siguen sin agua, sigue habiendo un solo cheque en mi talonario, no consigo encontrar el mando de la tele ni mis gafas, hay una fea mancha en el parquet de la entrada y no tengo ni idea de dónde están las llaves del coche.

Me quedo pensando cómo puede ser que sin haber hecho nada en toda la tarde haya estado todo el rato danzando”

Creo que hay días que padezco levemente esta misma enfermedad.

15 septiembre, 2007

¿Es irreverente el arte?

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En el arte en general, y en el de la fotografía en particular, se puede decir que ¿hay imágenes irreverentes?. Con todo el respeto al cristianismo, (aunque no lo parezca) el fotógrafo Jam Montoya, realizó una colección dedicada a las imágenes católicas pero sacadas de contexto y llevadas al campo sexual. Así, aparecía el arcángel gabriel eyaculando sobre la virgen, san juan de la cruz haciendo sexo oral, un cristo transexual y otras imágenes de parecido estilo.

Sin duda, el arte es irreverente, a veces insolente y otras irrespetuoso con creencias, razas y colores

Dos manoplas individuales y una adosada

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Qué bonito el amor, y se siguen inventando cosas para unir, ésta vez, las manos de los enamorados. Porque si no están enamorados no creo que usasen semejante artilugio cursi.

La manopla en cuestión permite disfrutar de ir de la mano de la pareja sin pasar frío, entrelazar los deditos mientras se pasea a bajas temperaturas...

14 septiembre, 2007

Al abordaje

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Si te han cortado las alitas ponte tiritas y vuelve a la carga

13 septiembre, 2007

No quiero ser un animalito del zoo...

... prefiero el jardín.

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El último proyecto del fotógrafo británico Richard Billingham tiene como tema los animales cautivos. Aborda la claustrofobia, el encierro zoológico y el carácter de espectáculo que todo zoo exhibe a costa del cautiverio de los animales.


08 septiembre, 2007

Escapismos

Ha salido una nueva tendencia que se llama “travel porn” y que consiste en la afición de mirar hoteles y vacaciones imposibles por intenet, así como fantasear con una casa nueva e impresionante o con una receta que nunca cocinaremos.

Me voy a refrescar...
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