23 mayo, 2008

La impunidad del móvil

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Estaba bucólicamente de fin de semana, placidamente cortando rosas, cual personaje pastoril y en comunicación con los rosales, en plena exaltación de la naturaleza estaba yo, cuando, así por las buenas, me suena el móvil... el acosante móvil que rompió mi contemplación e irrumpió en mi perfecta mañana. Cualquier día le tiro al río para que se vaya nadando a croll y que me deje.

3 comentarios:

Sensai dijo...

El móvil es lo más perverso para romper momentos perfectos, da igual en soledad que acompañada.

Damisela I. dijo...

Opción B: mensajes de amor en el celular y que quien te los envíe se te aparezca una hora más tarde con tres docenas de rosas para vos.
Me parece un programa adorable para viernes a la noche.
(Ok, lo de cortar rosas por vos misma también tiene su encanto...)
Un beso y te dejo... suena mi teléfono y es "ella" ;)

Geisha dijo...

Querida, Sensiai, creo que estos japoneses tenían que inventar un sistema rádar que intuyera cuando nosotros estamos inmersos en nosostros mismos para no sonar ese perverso móvil.

Besos,

Damisela, por supuesto que por una opción B estoy más que disponible para que rompan mi momento glorioso... pero en esta ocasión era la secretaria de la oficina para decirme que me necesitaban en Madrid... de ahí la impunidad.

Y sí, soy encantadora cortando rosas, ya sabe que le regalo las que quiera. Chao,chao